La alimentación post lactancia

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La alimentación de los bebés es uno de los temas de mayor importancia para sus padres. Hemos hablado antes sobre las dudas y los plazos de la lactancia y éste es un tema del que se hablará mucho y en profundidad, pero hoy nos toca fijarnos en la alimentación a partir del momento en el que el pequeño abandona tanto la leche materna como la de fórmula y comienza a incorporar otro tipo de productos a su alimentación. Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) pasan por comenzar a darle purés al bebé a partir de los seis meses; alimentos que pueda tomar con la mano a partir de los ocho; y la misma comida que el resto de la familia a partir de su primer año de edad.

Hemos hablado con Oswaldo Brito Guzmán, chef de la Escuela de Hostelería Hofmann de Barcelona, en España, y además padre de una hermosa niña de tres años llamada Chloe. Oswaldo es venezolano, pero lleva muchos años viviendo en Barcelona y su pequeña nació en esa ciudad. Hoy, desde la posición de padre y chef  lanza algunas recomendaciones interesantes al resto de padres y madres: “Cuando Chloe dejó el tetero empezó a comer frutas y verduras. Yo siempre preferí darle todo fresco, nada de compotas ni envasados. Entonces le daba por ejemplo papas con zanahoria, todo triturado pero no demasiado, sino que quedaran pedacitos”, explica. Y es que la correcta y sana alimentación no es lo único importante, sino también el aprendizaje: “De esa forma se fue acostumbrando a las diferentes texturas naturales y luego no puso demasiados inconvenientes cuando ya le salieron los dientes y pudo comer otras cosas”, agrega.

En cuanto a la incorporación paulatina de alimentos, Oswaldo explica algo que parece de sentido común: “Cuando ya no beben más leche hay que comenzar a darles teteros de cereales y frutas, además de algo de queso, que es lo que les da la dosis de lácteos necesaria. También hay que darles las verduras más blandas como las zanahorias, luego incorporar las verduras de más sabor como las berenjenas y a partir del año ya pueden comer brócolis y otras verduras de este tipo, que generan gases. En todas las etapas yo mezclaba estas verduras con papas y, hacia el final, ya podía darle a Chloe papas con pollo triturado”, rememora, y agrega: “El pescado azul se lo empecé a dar a partir del año y el salmón al año y pico. Lo realmente bueno es que desarrollen su paladar desde temprano, porque luego agarran manías”.

Con respecto a los hábitos, lo más recomendable es la disciplina, aunque siempre con cariño: “En casa siempre se hizo una sola cosa a la hora de comer; si se hacía arroz con pollo, Chloe comía arroz con pollo. Yo se lo cortaba más pequeñito y ya está. Los niños tienen que aprender a comer de todo hasta que puedan comer como adultos”, explica. Sobre este punto Oswaldo tiene una especie de regla no escrita que habla de unas normas de respeto inamovibles a la hora de almorzar y cenar, y un estilo más relajado en la merienda y el desayuno: “El desayuno y la merienda siempre tienen que ser muy informales… serios, pero informales. El desayuno puede ser un sándwich, un yogurt con galletas, un bizcocho, una fruta, una bebida achocolatada… y la merienda igual. El niño puede estar sentado en el sofá, caminando al cole, en el parque o en cualquier situación relajada. Pero a la hora de comer al mediodía y de cenar, debe sentarse en la mesa a comer. Debes crearle el hábito”.

No hay que ser chef, como Oswaldo, para garantizar la correcta alimentación de los niños pequeños. Sólo hay que informarse y aplicar las recomendaciones con sentido común y disciplina.

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