El primer baño del bebé

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Lavar o no al recién nacido justo después de que éste ha llegado al mundo es una decisión importante. Algunas personas prefieren esperar uno o dos días antes de darle el primer baño a su bebé porque consideran que esto es lo mejor para su piel. De hecho, un estudio del National Center for Biotechnology Information sugiere que la membrana que cubre la piel del bebé ayuda a desarrollar su sistema inmunológico, por lo cual desaconseja retirarla antes de las primeras veinticuatro horas de vida y recomienda dejarla, al menos durante este tiempo, para que la piel del bebé absorba esta sustancia conocida como ‘vernix caseosa’.

Sin embargo, algunos médicos y hospitales en todo el mundo no dudan en aplicar el procedimiento de bañar al bebé apenas nace, para limpiarlo de sangre, heces o fluidos en general y evitar de esta manera posibles infecciones. De hecho, publicaciones como Health Guidance incluso proponen utilizar aceites naturales (como el de oliva) en ese primer baño para suplir las ventajas de la ‘vernix caseosa’ y de esta forma poder retirar las membranas con total tranquilidad.

Hemos hablado con Jenny, una ingeniera venezolana residente en Estados Unidos que hace poco dio a luz en ese país a su pequeño, al que ha llamado Eric. Poco tiempo después de que naciera su bebé, las enfermeras iniciaron el proceso de lavarlo y quitarle la membrana. “Me explicaron que lo hacen para quitarle al bebé este pellejito con el que nace, para que no se esté despellejando luego, como suele suceder cuando les dejan esa especie de membrana, como si estuvieran mudando la piel”, explica Jenny.

Tal y como se ve en el video que inmortaliza este impresionante momento, aún con el cansancio del parto sobre su cuerpo, Jenny no se percató demasiado bien de lo enérgico del baño con esponja, pero luego, cuando vio las imágenes, se asustó: “Uno ve a los bebés tan frágiles y resulta que en el propio hospital los manipulan con menos delicadeza y más naturalidad. Eso sí, siempre teniendo cuidado con las partes más vulnerables de sus cuerpecitos”.

Mariale, una amiga de Jenny que estuvo presente en todo momento y fue la encargada de grabar el video, explica la experiencia desde su punto de vista: “No había pasado ni media hora desde el nacimiento de ese bebé y a todos nos permitieron estar en la habitación”, explica. “Tienen esa especie de mesa con una luz que mantiene caliente al bebé mientras lo bañan ahí, delante de todos. Allí se pueden quedar durante el parto las personas que la madre elija. Nosotros salimos y, menos de quince minutos, nos dijeron que ya podíamos entrar a conocer al bebé. Entonces vimos cómo lo bañaban”.

En los hospitales utilizan jabones especiales para la delicada piel de los recién nacidos, generalmente sin aditivos químicos y en poca cantidad. Pese a estas precauciones, algunas personas desaconsejan esta práctica por el bien de la piel del bebé. Ninguna de las posturas se ha impuesto sobre la otra de manera contundente, así que lo mejor que podemos hacer cuando llegue el momento de tomar este tipo de decisiones es consultarlas con nuestros médicos de confianza.

Primer baño de Eric, el bebé de Jenny:

Bañar al bebé en casa

Sea cual sea tu decisión, tu bebé recibirá su primer baño en el hospital (ya sea inmediatamente después de nacer o varias horas más tarde). Sin embargo, después llegará el momento de bañarlo en casa. Por tanto, aprovechamos para dejarte algunas recomendaciones básicas:

  • Nunca dejes a tu bebé sólo en la bañera, aunque sea por un segundo. Si suena el teléfono y sientes la necesidad de contestar, envuélvelo en una toalla rápidamente y llévalo contigo para evitar accidentes. Un bebé puede ahogarse en menos de un minuto a una profundidad de apenas tres centímetros.
  • Jamás coloques a tu bebé en una bañera mientras el agua sigue corriendo, puesto que factores como la temperatura o la profundidad pueden variar rápidamente.
  • La temperatura del agua debe estar en torno a los cuarenta y ocho grados centígrados. Permanecer menos de un minuto a sesenta grados puede generar quemaduras de tercer grado en la delicada piel de tu pequeño.
  • Si tu bebé llora aún dentro del agua, puedes dejarle puesto el pañal. Esto generalmente hará que experimente una sensación de seguridad y luego, sin brusquedades, podrás retirárselo.
  • Evita que la temperatura de su cuerpo descienda rápidamente. Para hacerlo, debes mojar su cabecita con el agua tibia.
  • Como hemos dicho antes, utiliza jabón suave y en poca cantidad, puesto que aplicar demasiado jabón puede resecar la piel del bebé. Ayúdate con una toallita húmeda para frotar con suavidad las zonas delicadas como los ojos y la nariz. En cuanto a los genitales, sólo necesitas lavarlos con cuidado.
  • Al terminar, asegúrate de enjuagar bien todo el jabón con varias tazas de agua. Luego, con mucho cuidado, saca al bebé de la bañera (ya sabes, una mano sosteniendo el cuello y la cabeza y la otra en el traserito, y sobre todo mucha precaución, porque los bebés son resbalosos cuando están mojados) y envuélvelo en una toalla seca. Si otro adulto puede ayudarte en esta parte del proceso, al menos las primeras veces, será mucho mejor.
  • Si la piel se está pelando tras el nacimiento (por las causas explicadas antes), puedes aplicar una loción suave después de secarlo. Luego sólo te quedará darle un beso en su cabecita limpia y ya habrás terminado.
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