Cocinar con los niños

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Cocinar con los niñosPonerse a cocinar con los niños es una herramienta excelente para complementar su educación en muchos sentidos. A través de esta actividad familiar, los padres pueden enseñarles a sus hijos valores sobre la alimentación, la disciplina, la organización y el trabajo, entre otros aspectos vitales para el resto de sus vidas. Esta actividad, recomendada por muchos padres (y también por cocineros de renombre mundial como Jamie Oliver), cobra todavía mayor importancia durante la época navideña, porque los pequeños adoran hornear las galletas para San Nicolás y también (¿por qué no?) para el Niño Jesús.

Hemos hablado sobre este tema con Emilia, una venezolana que reside en Maryland, Estados Unidos, junto a su marido Marcio y su pequeña hija Mariana. Hace unos días Emilia se metió en la cocina por primera vez con su niña y juntas hicieron las galletas de Navidad. “Hace aproximadamente un mes compré un libro para niños que se llama ‘What is Christmas?’. Lo hice con la intención de ser una buena madre y enseñarle a mi princesa que la Navidad no es sólo regalos, comida y esas cosas”, cuenta Emilia, que quiere que Mariana entienda muy pronto el verdadero espíritu de esta época, que es el de compartir con la familia y, sobre todo, dar y recibir cariño y amor. “Una parte del libro dice algo parecido a que ‘la Navidad es la época de las galletas que hace mami’. Pues bien, esta idea le entró en la cabeza a Mariana y no se le fue más. Me decía: ‘Si estamos en Navidad por qué no hacemos galletas?’. Y cada noche: ‘Oh, hoy no hicimos galletas, mami!’. Yo le contestaba siempre que las haríamos el fin de semana siguiente, hasta que por fin compré los moldes y la bandeja para hornear”.

Llega el gran día y se aprenden las primeras lecciones

Internet es una fuente prácticamente inagotable de recetas (de galletas y de otras cosas) para prepararlas con los pequeños. El proyecto Cooking With My Child se propuso publicar una receta diario durante un año, y no es el único lugar en el que podemos buscar. Emilia nos lo cuenta de esta forma: “Buscamos una receta online de galletitas que tiene casi cinco estrellas en las valoraciones de la gente en All Recipes. Mientras buscábamos, Mariana no hacía más que repetirme la frase ‘yo quiero una cookie, mami’, así que tuve que armarme de paciencia”, explica Emilia, que invariablemente le respondía a su hija: “Mariana, si quieres comer galletas tienes que esperar que las preparemos, por favor. Si tienes muchas ganas, vamos a hacerlas rápido para que así estén listas rápido”.

Madre e hija tuvieron que demostrar algo de paciencia, pero no es lo único que fueron capaces de hacer juntas: “Fue muy bueno ver cómo ya sabe seguir instrucciones al pie de la letra. Mariana hacía exactamente lo que yo le indicaba como si ya hubiese hecho galletas antes. En todo momento tuvo la mejor intención de ayudar y agregó cada uno de los ingredientes como le decía, así que a pesar de que toda la cocina quedó llena de harina, hicimos las galletas que ella tanto quería”, dice Emilia. “We did it mama”, gritó Mariana entonces. “Se sintió realizada cuando vio salir las galletas del horno y más cuando pasamos a la parte de decorarlas”, explica con una sonrisa.

Problemillas menores y grandes ventajas al cocinar con los niños

Efectivamente, la cocina de Emilia quedó hecha un desastre y, además, la jornada no estuvo exenta de travesuras: “Cuando estuvo la masa lista le dije que probara un poquito, pero le advertí que no comiera mucho porque estaba cruda. Sin embargo, apenas le di la espalda metió la mano completa y se chupó la mano, se relamió y me dijo ‘delicious mama!’, recuerda. Sin embargo, las ventajas de esta actividad junto a Mariana fueron inmediatamente reconocibles: “La experiencia fue muy buena para ella, creo que aprendió que hay que tener paciencia (¡yo también aprendí a tener muuuuucha paciencia!) y que, si se siguen las instrucciones, se puede llegar al resultado esperado. Pienso que involucrarla en la elaboración de una receta le da seguridad y poder de realización, así como tal vez algo de disciplina, y también le enseña que una cosa tan simple como una galleta involucra trabajo y esfuerzo. Para mí fue divertidísimo”, evoca.

Algunos consejos prácticos

Más allá de las recomendaciones unánimes de los expertos a favor de esta actividad, la conversación con Emilia nos ha dejado convencidos de que cocinar con los niños es una actividad muy positiva, más aún en esta época de Navidad. Por tanto aconsejamos a todos los padres intentarlo. Sin embargo, en esta parte final les dejamos algunos consejos para que ésta sea una actividad segura y controlada. ¡Ya nos contarán sus experiencias quienes se animen!

  • Lavarles las manos y enseñarles que deben hacerlo siempre antes de cocinar, así como cuando vayan al baño, estornuden o toquen algo que estuvo en el suelo y se dispongan a volver a la cocina.
  • Tener en cuenta la edad de los niños a la hora de escoger la receta. Algunas pueden resultar complicadas y frustrantes si el niño es demasiado pequeño.
  • Preparar antes el terreno. El trabajo de cortar ingredientes y prepararlos puede ser realizado por los padres para ahorrar tiempo y trabajo una vez que el niño se incorpore para ayudar.
  • Enseñarles a los pequeños el correcto y seguro uso de utensilios y herramientas de cocina. Pero, sobre todo, no dejarles hacer las partes complicadas y peligrosas (objetos aparentemente inofensivos como un cuchillo de plástico pueden resultar peligrosos en las manos de un infante).
  • Estimular al niño cuando consiga terminar su trabajo, aunque la galleta que haya creado tenga una forma completamente amorfa. Al fin y al cabo estamos creando una tradición familiar (y, en este caso, navideña), no un evento gastronómico.
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