Dormir con el bebé en la cama

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Dormir con el bebé es una práctica común en numerosos padres. Sin embargo, en algunos casos la situación se complica cuando pasa el tiempo y no se produce el cambio a la cuna, pues a muchos padres les cuesta un mundo dar este paso. Te aconsejamos conocer alternativas a estos hábitos que pueden ahorrarte muchos problemas y trastornos en el futuro, aunque evidentemente la decisión final es de cada padre y madre.

Educar a los pequeños en sus hábitos a la hora de dormir es fundamental, porque les proporciona estabilidad tanto a ellos como al resto de la familia. Los pediatras recomiendan que a partir de los tres meses los bebés tengan su propio espacio y aconsejan ayudarlos a que vayan familiarizándose con el contexto en el que se desarrollará su infancia. Esto es, su propia habitación. Además, el hecho de que el bebé aprenda a distinguir el día de la noche es vital para él mismo y también para sus padres; por tanto, es primordial diferenciar claramente la rutina diurna de las horas de sueño.

Para arrojar más luces sobre este tema, hoy repasaremos el método desarrollado por Eduard Estivill, un neurofisiólogo y pediatra español al cual se le ha dado el apodo de “el Morfeo del siglo XXI”. Según su teoría, que ha plasmado en el libro “Duérmete niño”, debemos dejar que el bebé llore solo en su cuna y no rescatarle a la primera, además de intentar prescindir de las luces artificiales y de los sonidos “consoladores”. Dicho método ha generado una gran polémica en Europa y en Estados Unidos, ya que algunas personas tienden a verlo como una dinámica de abandono hacia el bebé por la cual el niño podría generar una serie de carencias en el futuro. Sin embargo, el ochenta por ciento de los padres que han implementado esta técnica se declaran satisfechos con los resultados.

Método Estivill

El doctor Estivill recomienda que el bebé tenga su cuna al lado de la cama de los padres en los primeros meses por varias razones; la primera es facilitarle a la madre el proceso de amamantar o darle el tetero al pequeño y la segunda, no romper el vínculo vientre-mundo de una forma demasiado brusca o radical. Sin embargo, a partir de allí el cambio debe ser paulatino, siempre tomando en cuenta que el niño debe coexistir con su entorno. El llamado Método Estivill podría simplificarse en tres máximas:

  • El bebé debe tener su propia habitación.
  • Se le deben imponer horarios de sueño. En los primeros meses de vida, los bebés se relacionan con el exterior por sonidos y olores. Si deseamos que el bebé adquiera buenos hábitos, la familia deberá cambiarlos también.
  • No utilizar más luz que la natural a la hora de dormir. El cerebro fabrica melatonina en los periodos sin luz y por esto dormimos. Crear en el bebé el hábito de dormir en la oscuridad le ayudará a estar menos ansioso en las primeras etapas de independencia.

A pesar de la existencia de técnicas como las del doctor Estivill y del hecho de que los expertos adviertan sobre los riesgos de dormir con el bebé en la cama (no sólo por los posibles trastornos posteriores, sino por riesgos aún más inminentes como la asfixia), muchos padres defienden con fervor el hábito de dormir con sus niños. Es algo que depende de cada quien, pero esto es tan cierto como el hecho de que conviene conocer todas las posiciones sobre un tema tan importante.

Aplicación móvil del Método Estivill

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