¿Dudas sobre la lactancia? Escucha a otras madres

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Cuando se trata del tema de la lactancia, existen las más diversas opiniones. Algunos defienden que se alimente exclusivamente de leche materna a los bebés al menos durante los primeros meses de vida, mientras que otros sostienen que lo mejor es ir combinando esta práctica con la inclusión de teteros de leche preparada en la alimentación del bebé e incluso hay madres que prefieren no amamantar. Los estudios sobre este asunto se cuentan por miles, y las conclusiones existen para todos los gustos. Por ejemplo, un estudio del University College de Londres determinó que los bebés que se alimentan sólo de leche materna durante sus primeros seis meses de vida pueden experimentar deficiencia de hierro y ser más propensos a las alergias. Este estudio contradijo a las recomendaciones que durante muchos años ha mantenido la Organización Mundial de la Salud, que ha defendido la teoría de que los bebés deben alimentarse de leche materna al menos durante su primer medio año de vida.

Por otra parte, un compendio de más de una treintena de estudios de todo el mundo parece concluir que es adecuado introducir sólidos en la alimentación a los cuatro meses. Es un hecho que la leche materna es rica en anticuerpos que protegen a los bebés de las bacterias, por lo que los pequeños que no la consumen son luego más propensos a contraer enfermedades e infecciones, pero pareciera que este alimento debe complementarse con otros. Lo único cierto a estas alturas es que parece haber consenso sobre la necesidad de amamantar, pero no hay acuerdo en cuanto al tiempo durante el cual hay que hacerlo ni sobre la correcta proporción en la combinación con otros alimentos o formas de ingerirlos (también es recomendable sacarse leche y dársela con el tetero, para que se habitúe a otras maneras de comer). Adicionalmente, este tema tiene otras implicaciones más allá de la salud del bebé (que ya de por sí es vital), como efectos perturbadores sobre la rutina de las familias.

Lo mejor en estos casos parece ser remitirse a los casos reales, por lo que hemos contactado con , venezolana radicada en España desde hace algunos años y que es la orgullosa madre de una pequeña de diez meses llamada Mia. Ella y su marido Edgar le dieron juntos la bienvenida a su primera hija y pueden hablar con propiedad sobre la complejidad de este tema, tal y como nos explica Lela (como conocen sus amigos a María Gabriela): “Los dos primeros meses con Mia fueron muy duros porque quería pecho a toda hora. Todas las personas a las que les comentas te dicen que no permitas que el bebé te use de chupete, pero yo no hice caso y había días en los que tenía a Mia pegada al pecho prácticamente todo el día, porque así ella estaba tranquila”. En ese momento Lela no era consciente de que estaba cometiendo lo que ahora considera un error.

“Hay mujeres que odian dar pecho y dicen que se sienten como si las estuvieran ordeñando, yo en cambio disfrute muchísimo dándole el pecho a Mia y dejé de dárselo porque tenía que regresar al trabajo y era muy forzado sacarme leche permanentemente cuando regresaba del trabajo, sobre todo porque yo trabajo de noche y necesito dormir mucho en el día para poder recuperarme”, nos explica Lela, que en efecto tiene un horario de trabajo nocturno, lo cual complica las cosas. Mientras ella dormía o estaba ausente, su marido Edgar comenzó a sufrir las consecuencias de no limitar el tiempo de las sesiones de amamantar: “Desde que Mia nació sólo tomaba pecho y no se me ocurrió darle tetero, porque todas las mujeres que conozco me decían que entonces no tomaría más de mi pecho. Esto me complicó mucho la vida porque después, cuando me tocó regresar al trabajo, a Mia no le gustaba tomar tetero y tampoco aceptaba la leche de fórmula. Las primeras dos semanas fueron muy duras tanto para Edgar como para Mia, porque cuando a la bebé le tocaba comer se ponía a llorar y Edgar no tenía manera de calmarla; Mia no quería comer sino de mi pecho y tampoco le gustaba el chupete, porque cuando estaba recién nacida no se me ocurrió dárselo”.

Actualmente la pequeña Mia tiene ya diez meses y los problemas que plantea el tema de la lactancia han sido sustituidos por otros; la bebé tiene “mucha energía y está empezando a caminar”, y empieza a vislumbrarse el momento de inscribirla en una guardería, otro tema que despierta miedos en algunos padres y madres y sobre el que hablaremos en futuros artículos. Pese a esto, Lela recuerda muy bien los problemas de la lactancia y lanza un consejo a otras madres: “A mi parecer, al bebé hay que acostumbrarlo al chupete desde los primeros días y darle por lo menos una toma con la leche materna, pero con el tetero”, explica, y puntualiza las causas: “Los primeros días lo único que tenía que hacer era darle el pecho a Mia y dormir mucho, pero a medida que fue creciendo pasó más tiempo despierta y yo no sabía qué hacer ni como entretenerla. Entonces mi mamá me recomendó que la cargara y le describiera la casa, las cosas que estaba haciendo y también que pusiera música y le cantara y bailara con ella cargada; así, poco a poco fue llegando la normalidad”.

Más allá de los debates sobre la proporción entre la leche materna y otro tipo de alimentos y sobre el momento de modificar estas cantidades, lo que parece cierto es que el bebé debería acostumbrarse desde muy temprano a comer de formas distintas a la que es más natural e intuitiva, que no es otra que mamar directamente del pecho de su madre. La experiencia de Lela podría ser muy útil para otras madres primerizas en las primeras semanas del bebé.

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