Embarazo y trastornos alimentarios

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trastornosLos trastornos alimentarios son muy negativos para el embarazo, tanto si se han sufrido previamente como si se padecen durante el período de gestación. Ante este tipo de situaciones se hace imprescindible buscar asesoramiento médico o incluso iniciar un tratamiento en caso de que sea necesario.

Trastornos previos

Si se ha padecido un trastorno de la alimentación antes del embarazo pueden existir deficiencias nutricionales que perjudiquen el proceso normal de gestación. Este tipo de enfermedades pueden ocasionar deficiencias vitamínicas y otros desbalances que influirán negativamente en el desarrollo del feto. Por otra parte, se ha constatado que quienes han atravesado estos procesos pueden presentar problemas de infertilidad cuya gravedad tiene directa relación con la duración que haya tenido el trastorno. Cabe señalar que en el caso concreto de la bulimia, los problemas de infertilidad son menos probables, aunque la enfermedad tendrá igualmente un efecto contraproducente durante la gestación.

Por regla general se aconseja haber alcanzado la plena recuperación antes de quedar embarazada, condición que han de determinar los profesionales que tratan el caso. El personal médico a cargo del proceso de gestación debe ser debidamente informado sobre si la futura madre ha sufrido alguna de estas enfermedades a lo largo de su vida. De esta forma se podrán adoptar medidas específicas o indicar estudios para determinar las alteraciones que hayan podido generase en el organismo y sus posibles riesgos para la salud de la madre y el niño.

Durante el embarazo

Las mujeres que quedan embarazadas aún padeciendo un trastorno alimenticio enfrentan una gran cantidad de riesgos tanto para ellas como para su bebé. Se pueden presentar retrasos en el crecimiento fetal, anormalidades anatómicas, bajo peso al nacer, dificultades respiratorias después del parto y otras complicaciones importantes.

En cuanto al organismo materno, se pueden generar desórdenes como la diabetes gestacional, la preeclampsia o diversas complicaciones durante el parto. Además, existirá una mayor propensión a experimentar depresión postparto.

Adicionalmente, si la madre presenta otros problemas previos, como enfermedades cardíacas o deficiencias renales, las condiciones del embarazo podrían ser sumamente peligrosas incluso para su vida.

De todo lo dicho se deduce que una mujer que ha atravesado o atraviesa un trastorno alimentario debería intentar solucionarlo por completo antes de quedar embarazada. Obviamente, en todo momento será fundamental el apoyo médico correspondiente.

Por otra parte, el conocimiento de estos riesgos es útil para que las mujeres que sufren estos trastornos sean conscientes de la importancia que tiene el hecho de buscar ayuda urgente para superarlos.

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