Feng Shui en el cuarto del bebé

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Desde hace un buen tiempo se habla en todas partes del feng shui como una técnica capaz de aportarnos armonía con el entorno. Este sistema creado en China utiliza las leyes del Cielo y la Tierra para que recibamos energía positiva y de esta manera mejore nuestra calidad de vida. Sus aplicaciones prácticas se utilizan desde hace mucho en Asia al construir edificios y diseñar la posición de las estructuras para que afecten positivamente al individuo. En el caso de los bebés, podemos aplicar el feng shui para elegir el color de su habitación y conseguir efectos positivos notorios en su estado de ánimo y su bienestar.

Los expertos en esta técnica aseguran que a la hora de elegir los colores de la habitación del bebé, lo mejor es dejarnos llevar por nuestros instintos; esto implica pensar siempre en lo que estamos haciendo como una forma de proporcionarle al pequeño paz y tranquilidad. Por tanto, debemos abrir nuestros sentidos e intentar comprender qué nos está transmitiendo cada color, y luego imaginar el efecto que podría tener sobre nuestro bebé.

Se aconseja crear un ambiente cromático armónico y utilizar colores claros. También trascender más allá de los típicos tonos pastel en rosa y azul para encontrar los colores que realmente nos gustan, nos tranquilizan y nos hacen sentir bien. De este modo conseguiremos crear un espacio original y adecuado. Hay que tomar en cuenta cómo reciben estos colores la luz a distintas horas del día y de la noche, para evitar cambios drásticos y conseguir un efecto energético balanceado.

No sólo hay que tomar en cuenta el color. Otros consejos son colocar la cuna del bebé lejos de la puerta de la habitación, las tomas de corriente y los aparatos eléctricos. En líneas generales, las normas feng shui para la colocación de la cama de un adulto son válidas para la cuna del bebé; se trata de tres reglas principales: nadie quisiera colocar su cama al lado de la puerta o las tomas de electricidad, en el medio de la habitación sin contacto con ninguna pared o justo debajo de una ventana.

Además, debemos utilizar materiales naturales en toda la habitación siempre que sea posible hacerlo. Tanto para los muebles, el suelo, las cortinas, la cuna; este se define con la frase “elige madera antes que plástico”. Y otro factor importante a tener en cuenta es el sentido del olfato del bebé; así como no debemos agredirle con los colores, lo mismo ocurre con los olores. Para conseguirlo, es necesario abrir cada día las ventanas para obtener una buena ventilación y también echar mano de esencias como la camomila, la vainilla o la lavanda.

Tomarse el trabajo de utilizar estas técnicas a la hora de decorar la habitación del bebé ayudará a que sea un niño más alegre y sano. Por el contrario, no hacerlo podría generar un mal flujo de energía en el espacio de la habitación y ocasionar problemas de sueño, así como una tendencia del pequeño a enfermar con más frecuencia.

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