Respuestas sobre la manipulación de los bebés a los padres

, Dejar un comentario

Este tema preocupa (y con razón) a muchos padres. Es un hecho comprobado que los bebés desarrollan la capacidad de manipular a sus padres. Lo hacen a través de la experiencia y el aprendizaje: relacionándose con sus padres, los pequeños aprenden rápidamente qué comportamientos preocupan a mamá y papá y comprenden que, si los repiten de manera impostada, en muchos casos conseguirán toda la atención que desean. Parece increíble, pero se trata sencillamente de un comportamiento natural. La respuesta de los padres a los llantos, la tos fingida y otros intentos de manipulación es de vital importancia para evitar posteriores problemas.

Sin embargo, dicho lo anterior, hay que decir que es aún más importante procurar cuidarse de no creer que el bebé nos manipula cuando en realidad no está haciéndolo. La respuesta de los padres está relacionada evidentemente con la interpretación del comportamiento del bebé. Y según la psicóloga Jan Hunt, de The Natural Child Project, existen tres maneras en las que un padre puede malinterpretarlo:

1. Podemos creer equivocadamente que el bebé intenta manipularnos y sacar provecho de nosotros deliberadamente.

Si el bebé realmente nos estuviera manipulando a través de su comportamiento, el mismo se incrementaría cada vez más. Sin embargo, todos los estudios coinciden en que mientras más rápida y cálidamente atendamos al llanto de un bebé, el mismo durará menos y se incrementará el tiempo entre los llantos. La compasión de los padres ante el llanto ayuda al niño a madurar y a desarrollar la comprensión de que las necesidades deben ser atendidas, es decir, le enseña a ser compasivo. El pediatra estadounidense William Sears explica que los niños “no lloran maliciosamente, para molestar”: “Lloran porque tienen una necesidad. Ignorar el llanto es ignorar la necesidad”. Por tanto, debemos aprender a afinar el oído y ‘escuchar’ el llanto verdadero de nuestro bebé.

2. Podemos creer equivocadamente que la necesidad de atención del niño es menos importante o urgente que la necesidad de comodidad emocional de un adulto.

Si una mujer le pide a su pareja un abrazo, espera que éste responda de una forma compasiva, sin detenerse a analizar si ella realmente necesita un abrazo o intenta manipularlo. Si él ignora repetidamente sus peticiones, la relación incluso podría terminar. Sin embargo, esta misma mujer podría cometer el mismo error al ignorar el llanto de su bebé. A veces los padres necesitan relacionar el llanto del pequeño con una enfermedad, una dolencia física o una incomodidad tangible como un pañal manchado, pero a veces, tal como les ocurre a los adultos, los niños tienen necesidades intangibles tan importantes o más que las otras. Sencillamente necesitan amor.

3. Podemos asumir equivocadamente que obligando al bebé a ‘manejar’ sus propios asuntos, aunque llore desconsoladamente, estamos ayudándolo a madurar.

Los especialistas coinciden en que un niño no puede crecer sanamente sin el amor y la confianza incondicional de sus padres. Mientras más amor reciba, más independiente y sano será en su edad adulta. Todos conocemos a adultos que aún parecen estar buscando resolver esas necesidades que debieron haber resuelto cuando eran niños. De manera que, cuidándonos de enseñar al niño a asumir y resolver problemas y responsabilidades, no podemos abandonarlo. El pediatra Lee Salk, director de Psiquiatría Pediátrica del New York Hospital, asegura: “El bebé cuyo llanto es atendido hoy, será mañana el niño confiado, independiente y curioso. Mientras que el bebé que es abandonado a su llanto desarrollará una sensación de aislamiento y frustración que puede traerle muchos problemas luego, durante su vida adulta”.

Efectivamente, todos los expertos coindicen en que la manipulación infantil existe y hay que estar atentos a ella, pero no pagando el precio de desantender o abandonar al bebé. La receta mágica es el amor.

Pinterest
 

Dejar un comentario

(*) Obligatorio, tu email no se publicará