Niños hiperactivos: ¡Sálvese quien pueda!

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Niños hiperactivosLa maternidad definitivamente es un asunto agotador y cualquier padre podría estar de acuerdo en que uno de sus más grandes y anhelados lujos es el poder descansar en paz. Esto se vuelve aún más preciado cuando se tienen niños hiperactivos que no paran de moverse en todo el día y tienen la energía de un motor a toda máquina difícil de controlar.

¿Son tus hijos niños hiperactivos?

Suena un poco estresante, pero la hiperactividad resulta más común de lo que se cree, sobre todo en infantes menores de siete años. Los niños hiperactivos presentan un trastorno en su conducta que se caracteriza principalmente por la inquietud, el exceso de energía y movimiento constante.

No, no lleves tus manos a la cabeza y digas: “mi hijo es hiperactivo”. No necesariamente es así. La inquietud es característica de la mayoría de los niños pequeños, pero aquellos que son hiperactivos la demuestran todo el tiempo y de una manera desproporcionada, llegando a ser revoltosos y problemáticos.

Si aún así tienes sospechas de que tu hijo puede ser hiperactivo, te damos las principales señales para que puedas identificarlo a tiempo y busques la ayuda necesaria:

  • Son difíciles de educar ya que se les dificulta prestar atención, realizar o completar tareas largas y no se resisten a las distracciones. Pueden desarrollar déficit de atención y tener fracaso escolar.
  • Son revoltosos, desobedientes y se les dificulta seguir órdenes de sus padres y maestros. Incluso suelen hacer lo contrario a lo que se les pide sin temor a los castigos impuestos.
  • Son temperamentales y explosivos con estados de ánimos fácilmente excitables. Llegan a ser incluso obstinados y muy tercos. Pueden tener muchos conflictos con niños de su edad.
  • Tienen problemas de sueño, duermen poco y se despiertan sobresaltados e irritados.
  • Actividad motora excesiva y exagerada que les impide quedarse quietos cuando se les pide o es necesario.
  • Incapaces reprimirse e inhibirse, incluso ante situaciones riesgosas que los exponen al peligro.

Madres en acción

Es importante observar la conductas de los niños que presentan rasgos de hiperactividad para poder abordar la situación a tiempo, antes de que traigan consecuencias mayores como fracasos académicos, aislamiento social, déficit de autoestima y crisis familiares, además de un sinfín de dolores de cabeza y preocupaciones diarias.

Si persiste en tu cabeza la idea de que tu hijo pueda ser hiperactivo lo mejor que se puede hacer es de inmediato tomar cartas en el asunto. El procedimiento depende de cada caso y de la edad que tenga el niño, pero lo ideal es acudir a un psicólogo especialista en infantes que determinará el plan de acción.

Generalmente se basa en dos frentes: la terapia psicoterapéutica cognitiva y el tratamiento farmacológico. La primera tiene como fin la modificación de conductas y mejoría del ambiente familiar y escolar,  para que el niño se integre de manera óptima y satisfactoria. Además, deben plantearse y enseñarle herramientas para la realización de tareas.

Los fármacos dependen estrictamente del juicio del especialista, basándose en las actitudes y comportamientos que cada infante con hiperactividad presente, pero generalmente optan por la utilización de estimulantes para que el niño pueda concentrarse.

Lo más importante al momento de abordar la terapia con niños hiperactivos es tener buena comunicación con ellos para así explicarles con paciencia y detalles lo que sucede, siempre de manera directa y con un lenguaje apropiado para su edad. De esta forma los niños toman consciencia y se sienten parte del proceso, además de mejorar la comunicación y relación con sus padres.

Aunque sientas que por su inquietud tu hijo es revoltoso, nunca dejes de escucharlo y preguntarle cómo se siente: éste será siempre el primer paso para entender lo que le pasa y buscar la mejor solución para su bienestar presente y futuro.

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