Pequeños Rebeldes, atiéndelos a tiempo.

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Pequeños Rebeldes, atiéndelos a tiempo.

La impulsividad es parte de la niñez, pero es mejor un regaño a tiempo que reacciones desmedidas a futuro. La infancia es una de las etapas más hermosa y sincera del ser humano, en la que cada palabra y gesto suelen ser producto de un inocente impulso. Aunque sean considerados inofensivos como padre has pensado en ¿cómo afectaría a tu hijo la extensa aceptación de esas acciones en su adolescencia o adultez? Si tu respuesta es no, es momento de que lo hagas y controles a los pequeños rebeldes. Los impulsos que hoy son causa de sonrisas, mañana puedan determinar actitudes inconsistentes que dejan a un lado las consecuencias, ya que, nunca se recibieron lecciones de ellas.

COMO IDENTIFICARLOS:

Actúan sin pensar, el comportamiento de los pequeños rebeldes tiende a ser inapropiado ante compañeros, familiares, profesores, e incluso padres, que no pueden controlarlo.

 Impaciencia, estos niños quieren satisfacer inmediatamente cualquier deseo aunque resulte absurdo, como pedirnos comprarles pantalones para motorizados.

Interrumpen constantemente, responden antes de terminarles la pregunta, si le preguntan a otro, y ellos saben la respuesta contestan sin detenerse a pensar que no es a ellos a quienes se le está preguntando.

Rápido aburrimiento, una misma actividad por mucho tiempo les cansa por lo que varían con mucha frecuencia llevándolos a ser desorganizados.

Falta de autocontrol, los pequeños rebeldes al no llegar a controlar sus reacciones suelen pasar como niños maleducados, impertinentes o agresivos.

Escasa tolerancia, reaccionan con rabia o ira cuando se les niega algo o se sienten contrariados. Todo esto trae secuelas conductuales los niños impulsivos acostumbran a  aprender tras juegos de ensayo y error fallan tropiezan antes los obstáculos entonces al regañarlos por las reacciones que tienen y su forma de actuar los motiva  a seguir su juego.

COMO PADRES DEBEMOS CONSIDERAR:

Normas claras, definir reglas en cuanto a las consecuencias de las acciones del niño, sin ceder ante ellas el niño tiene que saber que si las incumple será castigado y que ningún momento se le permitirá reacciones agresivas o malas formas cuando se le corrija.

 Acordar límites, es importante negociar con el pequeño lo que influirá en su cambio de conducta.

No ceder antes las rabietas, que es una reacción muy característica del niño impulsivo.

Supervisar su conducta, es importante recordarle como debe comportarse ante las situaciones en las que pierde el control o actúa por impulso.

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